Asociación latina de ayuda al Adulto Mayor, “Te Necesito”
Muchas personas mayores viven solas y enfermas, aisladas de una sociedad - según ellos - que no las entiende y les vuelve la cara. El olvido de sus propios hijos o familiares o el idioma nuevo que nunca pudieron aprender en sus largos años en el exilio, lejos del terruño, son las principales causas de este problema social que afecta a numerosos ancianos provenientes de diferentes países latinoamericanos.
Ellos están en todas partes, pero casi nadie los ve ni los escucha. Permanecen largas horas sentados en un parque, en alguna esquina o en los balcones de sus casas, solos, tristes y taciturnos, buscando en la mente la única compañía que no los abandona: sus recuerdos.
Sin embargo, hay otros que tienen más suerte. Como Gloria Jaico Gutierrez, que encontró las puertas abiertas de la organización solidaria latinoamericana “Te Necesito”, en el barrio de Bredäng, cuando la vida le había dado una certera puñalada. “Yo me estaba volviendo loca, de soledad y pena, recién había muerto mi hija y me pasaba encerrada pensando en ella. Un día me trajeron aquí y decidí quedarme. Al principio vine porque necesitaba ayuda, ahora me he quedado para ser yo misma quien pueda ayudar a otros, que están solos o han vivido una tragedia parecida”, dijo Gloria Jaico, a Incumbencia. Ella y otros 65 adultos mayores, forman parte activa del club “Te Necesito”, que se reúnen los días martes y sábados para conversar, participar en los numerosos cursos y talleres, aprender el idioma sueco e incluso volver a escuchar y bailar la música de la “otra época, que era más sentimental y menos ruidosa”, según Nicolás Terreros, profesor y escritor peruano, de 80 años y uno de los socios más entusiastas de la organización. Él trabajó 38 años como maestro, en las escuelas más pobres de su país. “Me gusta recordar aquí, con mis amigos, esos largos años enseñando y formando a tantos niños. Las vivencias se han quedado en mis libros, especialmente en el último, que se llama Hojas de Otoño. Cuando nos juntamos en este local, todos hacemos algo, aquí hay muchos artistas, entonces a mi me toca recitar. Es muy importante saber que a uno lo escuchan, lo aplauden y lo estiman”, dijo Nicolás Terreros Espíritu, quien se subió al escenario de inmediato para leer uno de sus últimos poemas de amor. En el salón principal de la acogedora organización latinoamericana de ayuda al adulto mayor, siempre hay alegría y música.
No son pocos los que están inscritos en un curso “rápido” para aprender a bailar el “rock de los 70”, como ellos mismos lo llaman. El profesor de baile es el chileno Juan Villalobos, quien enviudó el año 1996 y debió aprender a vivir solo. “Es muy triste quedar solo. Aquí he vuelto a encontrar una familia, ahora tengo hermanos peruanos, argentinos, cubanos, de todas las nacionalidades. Aquí uno se entretiene, bailamos, hablamos español, porque a nosotros nos cuesta mucho el idioma sueco”, dijo Juan Carlos Villalobos, a Incumbencia.
Sixto Manríquez, otro de los “abuelos” de la organización “Te Necesito”, tiene 96 años y baila salsa. Josefina Marroquí, va a cumplir 100 años en febrero del 2010 y también participa en los cursos de teatro y baile. “Aquí decimos que hay que mover el esqueleto contra el reuma y la artrosis y todos bailamos con entusiasmo y alegría, nadie se queda afuera, otros cantan, hacen teatro, cuentan chistes, aquí rejuvenecen los corazones más viejos”, contó Gloria Jaico.
“Aquí nadie tiene un libreto, todos los ancianos son espontáneos. Ellos se sienten realmente acogidos y aceptados”, agregó Betty Lara Arana, una de las voluntarias que trabaja con los adultos mayores de la organización.
El argentino Alberto Becker, llegó un día con su guitarra para entretener a los “abuelos” y se quedó para enseñarles el arte de las cuerdas. “Yo vine una vez para colaborar un par de días, sin embargo encontré un montón de gente, una nueva familia. Cuando falta uno de nosotros, parece que nos falta un pedazo del alma, si alguien se nos enferma, salimos a buscarlo”, dijo Honorio Alberto Becker.
“Pero lo más lindo es cuando nos juntamos todos a almorzar los días sábados. Hay que ponerse con 50 coronas y este local se llena de amistad y solidaridad. Yo vengo del norte de Chile, de las salitreras de Antofagasta, aquí me han dado un lugar para mostrar mis recuerdos, una pequeña exposición de lo que fue la vida en las minas de la pampa. Yo he dedicado gran parte de mi vida a difundir lo que fueron las salitreras chilenas, pero ninguna otra organización me había ayudado tanto, especialmente en esto, de mostrar el pasado obrero y minero de mi Chile. Aquí estamos llenos de muchas asociaciones, pero en ninguna me han dado una mano para mi proyecto”, dijo, Humberto Oyanadez Guacucano, quien tiene 76 años.
Los adultos mayores llegan al local de “Te Necesito” provenientes de todas las comunas de Estocolmo: Kista, Jordbro, Handen, Skogås, Jacobsberg, entre otras. “Todos son bienvenidos, incluso han llegado ancianos suecos, interesados en nuestras actividades, aunque ellos no hablan español, participan con gran alegría en todo lo que hacemos”, agregaron las voluntarias Betty Lara y Sussy Murga Guerrero.
El chileno Humberto Oyanadez, quien llegó a “Te Necesito” para aprender a tocar la guitarra, no deja de hablar de sus recuerdos, de la época del salitre, de cuando los empresarios extranjeros pagaban con fichas y alimentos a los mineros del norte. “Yo mismo empecé a trabajar allí a los 14 años, creo que por 1944, en ese entonces pagaban con vales para la pulpería. A mi me tocó en la salitrera Anita, en la localidad de Pozo Almonte. Mas tarde fui dirigente sindical y por ese motivo estoy por acá. Menos mal que se me ocurrió venirme con los recuerdos”, relató Oyanadez. Los adultos mayores latinoamericanos han encontrado realmente un nuevo hogar en la casa de “Te Necesito”. Todos quieren hablar, contar sus vidas y experiencias, mostrar lo que han aprendido, compartir la alegría y el optimismo de no sentirse solos.
“Hace algunos días fue mi cumpleaños y todos los socios me estaban esperando con una hermosa fiesta. Fue una sorpresa muy linda y me hicieron llorar”, dijo Gisella Blas, fundadora y responsable de esta asociación solidaria con los ancianos latinoamericanos. “Esto fue una idea que nació un día cuando yo estaba trabajando como asistente. Me di cuenta que las personas de la tercera edad necesitaban un lugar donde reunirse y hacer otro tipo de actividades, no podían seguir aisladas. Le conté a una de las personas que cuidaba, en ese entonces, y él me dijo que le pusiéramos “Te Necesito”, porque esa era la verdad, ellos nos necesitaban. Así nació este proyecto que se ha ido mejorando, ahora hemos implementado una pequeña sala de descanso para los mayores, en caso de que sientan enfermos o cansados, pero nos queda mucho por hacer. Lo más importante es que todos los días llega más gente interesada en compartir y otros, más jóvenes, de corazón bondadoso, dispuestos a ayudar a toda la gente mayor”, agregó Gisella Blas, a Incumbencia.
Ella es parte, también, de la empresa Inblasa, que trabaja en la asistencia personal y domiciliaria de los adultos mayores, especialmente de quienes hablan español. “Te necesito” funciona en el mismo local de Inblasa, pero es algo muy diferente. Ese cliente que yo tenía, Luis Campos, bautizó esta organización que trabaja sin fines de lucro, cuando me dijo un día: yo mismo necesito una persona que venga a conversar, en vez de estar aquí solo, hablando con mi gato todo el día, yo necesito un amigo que venga, por eso tienes que ponerle “Te Necesito”. El sabe que nuestra organización se llama como el lo quería”, dijo Gisella Blas.
La empresaria y asistente peruana piensa que el futuro de la organización está en las manos de los propios adultos mayores. “Ellos son los que tienen que mantener con vida este proyecto, los que vienen aquí aprenden a sentirse como en sus casas, son auténticos, ellos mismos lo han dicho. Aquí pueden hacer lo que ellos quieren, hablar, cantar, cocinar o bailar. No hay límites para darles compañía, apoyo y compañía en las alegrías, y consuelo en las horas difíciles. Aquí ellos tienen libertad, no hay reglamentos, las puertas están siempre abiertas para todos”, comentó Gisella Blas.
La Asociación “Te Necesito” celebrará el Día del Adulto Mayor, el próximo viernes 13 de noviembre, en la casa se servicios Väderkvarnen, en la calle Brunnsgatan 26, desde las l2 hasta las 20 horas. Es la misma organización la que ha buscado el apoyo de otras entidades latinoamericanas para realizar esta gran fiesta para los ancianos.
“Nuestra asociación (föreningen), quiere ser la primera en celebrar el Día del Adulto Mayor y que esta fecha se siga recordando todos los años. Van a ser ellos mismos los actores y homenajeados. Por primera vez, los “abuelitos” latinoamericanos se van a juntar a celebrar su día, en una hermosa reunión de amistad y solidaridad, en el local que está frente al Consulado peruano en Estocolmo”, dijo finalmente, Gisella Blas.
Allí en Inblasa, en la organización “Te Necesito” y también en los sueños de Gisella Blas, existe el proyecto futuro de tener una casa grande, donde puedan vivir en forma permanente todos los ancianos que hablan español.
Patricio Villarroel
patricio.villarroel@incumbencia.se
19 de Noviembre de 2009 Foto: Mch /Incumbencia

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Miércoles 10 de Marzo de 2010 - 08:09:20